Cómo crear un espacio de trabajo inclusivo

Cómo crear un espacio de trabajo inclusivo: Cada vez más empresas y organizaciones públicas y privadas se adaptan a la normativa de accesibilidad para las personas con discapacidad. Aunque los obstáculos y barreras aún son numerosos, y queda mucho camino por recorrer, es necesario reconocer los avances alcanzados en materia de accesibilidad y diseño para todos.

Cómo crear un espacio de trabajo inclusivo

El empleo es un factor esencial para la inclusión social de todas las personas y también lo es para las personas con discapacidad. Muchas empresas ya han desarrollado medidas para hacer más accesibles sus centros de trabajo. Sin embargo, con frecuencia encontramos aseos para personas con discapacidad que no tienen los sanitarios adecuados, escaleras sin rampa, rampas “asesinas” con una gran inclinación (y muy resbaladizas), ascensores y sillas salvaescaleras que no funcionan y otras situaciones similares. Por otro lado, al hablar de accesibilidad, muchas veces se piensa solo en los usuarios de silla de ruedas y no se tienen en cuenta las necesidades de otros colectivos, que con sencillos ajustes podrían tener una inclusión plena.

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Por qué merece la pena invertir en accesibilidad

La inclusión es deseable a todos los niveles, tanto a nivel humano, como a nivel empresarial, económico y social. Pese a que este colectivo tiene una tasa de desempleo más elevada que la población general, muchas personas con discapacidad están incluidas en el mundo laboral con éxito y con plena satisfacción de sus empleadores. Pero la inclusión no beneficia únicamente a las personas con discapacidad. Veamos cómo la empresa y la sociedad también se benefician de la inclusión.

Para las empresas, la contratación de personas con discapacidad presenta varias ventajas. Por un lado, existen incentivos para la contratación de este personal, como bonificaciones de impuestos y de cuotas de Seguridad Social. Además, las empresas que implementan políticas inclusivas pueden optar a certificados de calidad (como el EFQM, el certificado Bequal o la Certificación RSC) con lo que eso implica para la imagen de marca.

Disponer de instalaciones y centros de trabajo accesibles permitirá contratar personas con discapacidad sin tener que hacer una adaptación apresurada. Esto nos permite aprovechar libremente el talento de las personas que concurran a procesos de selección de personal y poder aprovechar los incentivos que ofrece la Administración.

También a nuestros clientes o usuarios puede resultarles ventajoso trabajar con nuestra empresas si ésta es accesible. No olvidemos que cualquiera de nuestros clientes, consultores, proveedores, personal externo, inspectores de trabajo u otros profesionales, podrían tener algún tipo de discapacidad, visible o no. Poder ofrecer servicios inclusivos y accesibles y contar con un diseño para todos es un plus para cualquier empresa.

Como sociedad, invertir en accesibilidad y diseño para todos supone a medio y largo plazo un ahorro económico. La inclusión laboral de las personas con discapacidad aumenta el número de contribuyentes a las arcas públicas y de cotizantes a la Seguridad Social, y disminuye el número de personas dependientes de prestaciones públicas (lo que permite reducir el gasto público en prestaciones por desempleo y ayudas de servicios sociales). Teniendo en cuenta el reto demográfico al que se enfrentan nuestras sociedades, con una población cada vez más envejecida, la contribución de las personas con discapacidad puede suponer un respiro para las arcas públicas.

Cómo mejorar la accesibilidad de nuestra organización

Quizá no todas las recomendaciones sean aplicables a todas las organizaciones, pero si a la hora de planificar la distribución de nuestros espacios o de reformar nuestro centro de trabajo se tienen en cuenta estas indicaciones, la empresa podrá emplear a todo tipo de trabajadores y atender a todo tipo de clientes y usuarios.

  • Rampas, pasillos y accesos: Instalando rampas en los accesos con una inclinación adecuada (máximo del 10% cuando su longitud sea mayor de 3 metros, del 8% cuando su longitud sea mayor de 6 metros y del 6% en el resto de los casos) y cuidando de que los pasillos y accesos queden despejados y tengan una anchura suficiente. Esto no solo beneficia a los trabajadores con discapacidad, puede también ser de utilidad para un empleado temporalmente lesionado que necesite usar silla de ruedas durante un par de meses, un cliente que acuda con una sillita de bebé o para trasladar carritos con ruedas.
  • Acceso principal del centro de trabajo: Existen varias formas de salvar las escaleras de la entrada principal. Si hay espacio suficiente, se puede instalar una rampa. Si la falta de espacio no permite la inclinación adecuada de la rampa, se podrían instalar rampas móviles (de quita y pon). También existen sillas y ascensores salvaescaleras para los accesos que no permitan la instalación de rampas.
  • Aseos: Los aseos para personas con discapacidad deben tener la amplitud suficiente para girar 360º la silla de ruedas, y sujeciones en ambos lados del inodoro para permitir a la persona el traslado de la silla de ruedas al inodoro. Las sujeciones deben estar en buen estado y poder rotarse hacia arriba. También se debe instalar un lavabo específico, con el mando del grifo con una longitud adecuada para poder alcanzarlo desde la silla de ruedas. La puerta debe ser de fácil manejo (evitar las puertas muy pesadas que se cierran solas). El interruptor de la luz debe estar al alcance de la persona con discapacidad o encenderse de forma automática.
  • Escaleras: Cada escalón debe estar señalizado por una franja de material antideslizante que recorra el borde, en un color que contraste con el escalón. Esto permite mejorar la visibilidad de los escalones en personas con visión reducida y evitar accidentes.
  • Mostradores para atención al público: Los mostradores deben disponer de una zona más baja, para facilitar la atención a personas en silla de ruedas o de baja estatura.
  • Señalética y cartelería: Las señales deben ser claras y visibles. La instalación de texto y números en Braille tanto en los carteles como en los ascensores, puede facilitar la accesibilidad de las personas con discapacidad visual. Si el centro de trabajo es muy grande o con muchos pasillos y bifurcaciones, podría ser de utilidad instalar encaminamientos rugosos en el suelo (vías con líneas acanaladas que permiten orientarse con el bastón a las personas invidentes). Es interesante la utilización de pictogramas para las personas con autismo en espacios como bibliotecas, hospitales o edificios públicos.
  • Tecnología: Las nuevas tecnologías pueden contribuir mucho a la accesibilidad a partir de aplicaciones gratuitas o de coste reducido. En los equipos informáticos, se pueden instalar aplicaciones para las personas con discapacidad visual. Los documentos pdf pueden realizarse en formato accesible, que permita su escucha a través de una aplicación. Asimismo, a través de internet se pueden encontrar traductores de lengua de signos (como Singslator o Showleap) que permiten la comunicación con personas sordas. En lugares con mucho ruido de ambiente, puede ser útil instalar el sistema de bucle magnético para las personas sordas que porten audífonos con posición T.
  • Evacuación y emergencias: Las alarmas de emergencia deben tener señales de aviso auditivas y visuales. En el Plan de Evacuación de Emergencia debemos tener planificada con antelación la evacuación de las personas con movilidad reducida.
  • Material impreso: Los folletos, dípticos o trípticos pueden contar con una versión en lectura fácil. Esto puede ser útil para personas con discapacidad intelectual, dislexia o dificultades de atención o TDAH o para cualquier usuario que requiera una información sencilla. Asimismo, se puede tener en cuenta el uso de pictogramas para usuarios con trastornos del espectro autista.
  • Neveras: Contar con una nevera es importante para muchos trabajadores (por ejemplo, personas con diabetes que necesitan guardar la insulina refrigerada o personas con dietas especiales).

Existen algunas guías editadas por organizaciones expertas, como el IMSERSO, la Fundación Adecco, el CERMI o la Fundación Alcalá Innova, para adaptar la empresa a todo tipo de trabajadores y usuarios, y cumplir sus compromisos de RSC de forma rentable para la organización.

La inclusión de los profesionales con discapacidad en la empresa

Según publica en su web Cocemfe Navarra, un 53% de las personas se declara “incómodo” al hablar con una persona con discapacidad. Esto suele deberse a que temen decir algo inconveniente o meter la pata. Pero no hay que olvidar que la persona con discapacidad es una persona como cualquier otra. Se les debe tratar con naturalidad, como a cualquier otro empleado de la empresa. Hablamos con una persona, no con la discapacidad. La discapacidad solo es una característica más de la persona, como ser moreno o tener ojos verdes. Antes de lanzarnos a ayudar a la persona, conviene preguntarle si lo necesita (puesto que muchas personas cuentan con una gran autonomía y prefieren manejarse ellos solos). Si la persona tiene problemas auditivos, conviene ponerse delante para que pueda ver bien el movimiento de los labios. Si tiene problemas visuales, se deben sustituir términos como “aquí” o “allí” por “a tu izquierda” o “enfrente”. Si tiene discapacidad intelectual, hablar con claridad y con sencillez y no dar por supuesto que no van a entendernos. Muchas personas con discapacidad intelectual trabajan y realizan tareas y gestiones a diario.

Sobre todo, no olvidemos que son personas como cualquiera, y que la discapacidad sólo es una característica más. La discapacidad no define a la persona. La persona puede tener un gran talento, ser inteligente, saber más que nadie de informática, puede gustarle socializar, tener un perro, viajar, tener hijos (o no), y además de todo ello, tener una discapacidad. Todos somos personas complejas, formadas por muchas características, habilidades, experiencias, gustos y hábitos, y una sola característica no nos define. Cada persona es única.

Todavía queda mucho camino por recorrer en materia de accesibilidad. A pesar de la normativa que regula la supresión de barreras en los espacios públicos, siguen existiendo barreras y obstáculos. Pero aunque no se haya alcanzado aún la perfección en la accesibilidad, podemos crear espacios de trabajo más inclusivos que nos permitan acoger a una diversidad de trabajadores y atender mejor a los clientes y usuarios. No olvidemos que cualquiera puede tener una discapacidad en algún momento de su vida. Incluidos cualquiera de nosotros.

Este artículo está dedicado a Fernando Pérez Villar, Juanjo Cantalejo, Mar Cogollos y a todos los profesores del curso Accesibilidad para las Personas con Discapacidad (Ayuntamiento de Madrid, 2019), por la maravillosa formación que nos dieron y por ser capaces de mostrar a los alumnos (profesionales del Ayuntamiento de Madrid) una nueva mirada sobre la realidad.

Autora: Carmen Alemany Panadero. Trabajadora social y periodista