Cuando la vida laboral, familiar y social convergen en casa

Cuando la vida laboral, familiar y social convergen en casa: Nadie esperaba que en este 2020 el mundo enfrentaría una pandemia como la del Covid-19, la cual sin duda ya ha transformado nuestra realidad y la seguirá impactando en diversos ámbitos, incluso después de que haya terminado, ya que para aquellos que hemos podido quedarnos en casa, esto ha implicado que en un mismo espacio tenga que converger nuestra vida familiar, laboral y social, la cual tal vez no regrese a ser a como estábamos acostumbrados.

Cuando la vida laboral, familiar y social convergen en casa

En primer lugar, hoy hay una gran cantidad de empresas que han implementado esquemas de home-office, para continuar con sus operaciones y que sus colaboradores puedan desempeñar sus actividades laborales desde sus casas, y lo mismo está pasando con guarderías, escuelas y universidades con los esquemas de homeschooling y de educación a distancia, para que los niños y jóvenes puedan continuar y concluir con el ciclo escolar correspondiente.

Esta combinación, sin duda ha impactado en la dinámica familia-trabajo de los hogares, especialmente de aquellos con hijos pequeños y adolescentes, y ha representado un reto importante para muchas personas que han tenido que aprender a integrar su actividad profesional con todo el trabajo que se requiere en casa, desde cuestiones básicas como hacer la limpieza y preparar los alimentos, hasta el cuidado, atención y/o apoyo de los hijos y su educación. Una tarea nada sencilla, pero que también puede traer mayor tiempo de convivencia familiar, así como momentos de mucha satisfacción y anécdotas irrepetibles, que no se hubieran dado en otro contexto.

Por otro lado, el cierre de espacios públicos y la cancelación de actividades culturales, artísticas, deportivas, recreativas, etcétera, ha implicado que todo tipo de actividades sociales y de esparcimiento se tengan que llevar a cabo a la distancia, aprovechando también la tecnología. En este sentido, han aumentado las reuniones virtuales con familiares y amigos, ha incrementado el consumo de contenidos de las diversas plataformas de streaming, han proliferando las clases y los webinars en un sinfín de temas, y se ha ampliado la oferta cultural de libre acceso y las transmisiones en vivo por diversas redes sociales, por mencionar algunas acciones que hoy son parte de nuestro día a día.

Así es como hoy desde nuestros hogares llevamos a cabo todo tipo de actividades laborales, familiares y sociales, lo cual a muchos de nosotros nos ha hecho pensar y reflexionar ¿qué es lo verdaderamente importante en nuestras vidas?, ¿a qué queremos dedicarle nuestro tiempo?, ¿cómo será un día “normal” a futuro?; y una vez terminada esta contingencia, ¿cómo será el regreso a nuestras actividades profesionales, educativas, sociales? y ¿con qué nos quedaremos de esta etapa?

Desde luego no hay una respuesta única o sencilla, y así como muchos de nosotros nos hemos estado haciendo éstas y muchas otras preguntas, las empresas, y en general todo tipo de organizaciones, también ya deberían de estar cuestionándose si están o no preparadas para ese regreso a la “nueva normalidad”, que las enfrentará a personas (empleados, alumnos, clientes, ciudadanos, etc.), exigencias y situaciones distintas, y que tal vez sus modelos operativos o de negocio requerirán también una transformación, en mayor o menos medida, a fin de integrar algunas buenas prácticas que nos deje esta pandemia.

Para las empresas socialmente responsables, la prueba del ácido ya empezó y continuará por los siguientes años, lo cual requerirá mucha cercanía, diálogo y empatía con sus grupos de interés, el ajuste de sus análisis de materialidad y la priorización de acciones  económicas, sociales y ambientales para reforzar la integración a su ADN, considerando en sus mapeos de riesgos este tipo de situaciones que hoy vivimos, y que ojalá nos permitan transitar hacia modelos mucho más sustentables.

Autor: Jorge Reyes Iturbide es Director del Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa de la Universidad Anáhuac México.

Twitter: @J_ReyesIturbide y @Centro_IDEARSE