Desarrollo Sostenible un reto compartido

Desarrollo Sostenible un reto compartido: En los últimos años hemos visto como el concepto del desarrollo sostenible ha ido adquiriendo presencia en diversos ámbitos desde el sector privado hasta el público, y con la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible hace casi un lustro, se marcó el rumbo a seguir en la materia para los siguientes años.

Desarrollo Sostenible un reto compartido

Por desarrollo sostenible, tradicionalmente nos referimos al “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”, tal como lo definió la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas desde 1987, en el llamado “Informe Brundlandt”; y justamente lo que plantea la Agenda 2030, de manera mucho más aterrizada es un plan de acción con 17 grandes objetivos y 169 metas en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, cuya implementación requiere de alianzas entre sectores, con la intención de fortalecer la paz, la justicia y las sociedades inclusivas, para no dejar a nadie atrás en este proceso de desarrollo.

Maestría en Responsabilidad Social

Por lo tanto, el desarrollo sostenible es “un proceso de cambio hacia una situación en la que los hábitos de producción, consumo e inversión permitan que las personas, en el presente y en el futuro, disfruten de las condiciones materiales, sociales y ambientales que les permitan acceder a una existencia digna y a una mejor calidad de vida”, como lo entiende el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Si aterrizamos este concepto a una empresa por ejemplo, el desarrollo sustentable analiza de forma integral el desempeño de la organización desde tres perspectivas complementarias: la económica, relativa a la necesidad de que la empresa sea rentable financieramente para perdurar en el tiempo; la social, para atender los impactos sociales tanto externos como internos que pudieran tener las operaciones de la empresa; y la ambiental, para cuidar el impacto que pudiera ejercer la operación de la empresa sobre el medio ambiente y los recursos naturales.

Por otro lado, podríamos decir que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es sino la contribución de las empresas al desarrollo sostenible, pasando de lo micro a lo macro. Así, la búsqueda por la rentabilidad y calidad, el desarrollo humano y de la sociedad y el uso eficiente de los recursos naturales que pudiera tener una empresa (a nivel micro) contribuye al desarrollo económico, la equidad social y la protección ambiental que busca el desarrollo sostenible (a nivel macro).

Y como lo establece la norma internacional ISO 26000, la organización debería buscar maximizar su contribución al desarrollo sostenible a través de su responsabilidad social. Pero, desde luego, el desarrollo sostenible no se logra por los esfuerzos individuales de una organización, se requiere del trabajo conjunto y coordinado de los sectores privado, público y de la sociedad civil, a fin de poder alinear esfuerzos en torno a un objetivo común que vaya generando sinergias y alianzas entre los tres para la conformación de un contexto favorable para el desarrollo sostenible.

Esperemos que la reciente presentación de la Estrategia Nacional para la Agenda 2030, sirva para que desde el Gobierno, México pueda avanzar en el cumplimiento de sus compromisos internacionales en materia de Desarrollo Sostenible y que a la vez, sirva como puente para la vinculación con el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil que desde sus trincheras también abonan a este reto compartido.

*El autor es director del Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa de la Universidad Anáhuac México.