Emprendedores sociales: Innovar y cambiar

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emprendedores sociales innovar y cambiar

Cuando nos encajonamos en la idea de que todo ya está explorado y que nada más se puede innovar, es que estamos cayendo en la trampa de nuestros propios paradigmas.

Maestría en Responsabilidad Social

Sabemos que la expansión de las empresas está sujeta a la competitividad de las mismas, así como a los factores jurídicos, económicos, sociales y ambientales prevalecientes. Actualmente, el desarrollo ascendente de las empresas recae en los empresarios y en las acciones que toman al interior de sus empresas, consistentes estas en la capacidad que tienen para mantener, fortalecer su rentabilidad y participación en los mercados; sin embargo, nos damos cuenta que hemos caído en una visión extremadamente capitalista, producir, producir y ganar y ganar, sin importar el fin principal que debe enarbolar toda empresa: la satisfacción de las necesidades del consumidor o usuario.

Las empresas se han sumergido en una competencia desleal, donde no importa afectar al consumidor, abaratar los productos o servicios a un costo de menor calidad, haciendo copias baratas de productos reconocidos en el mercado.

Leyendo un libro titulado La estrategia del Océano Azul, encuentro un planteamiento propositivo, ¿cómo poder emprender un proyecto competitivo retomando los valores de la innovación?

La obra nos da un panorama de los océanos rojos en los que desafortunadamente se encuentran inmersas muchas empresas nacionales. México ha apostado todo a la industria petroquímica y turística y ha dejado de invertir en el campo, en la pesca y la siderurgia, por sólo mencionar algunas.

Además, el impulso que ha recibido la petroquímica en México ha desencadenado una serie de procesos de cambios sociodemográficos, económicos y sociales en el país; sin embargo, su dinámica acelerada, ha rebasado la capacidad de los gobiernos estatales y federal para dirigirlos en el marco de una política de ordenamiento territorial, lo que traído como resultado profundos desequilibrios socioeconómicos.

Es decir, hemos caído en los océanos rojos, no hemos innovado, no hemos perfeccionado, no hemos creado nuevos espacios de consumo.

En China, las empresas privadas han sido partícipes del crecimiento económico de ese país. El buen desempeño de ellas se debe principalmente a su estilo de gerencia, el cual se centra en los valores culturales y sociales propuestos por el confucianismo.

Se manifiesta en su gerencia una verdadera cohesión de equipos, integrados, comprometidos en el logro de los objetivos establecidos. Estas empresas, bajo la influencia de Confucio, se caracterizan por la flexibilidad, el alto centralismo, el bajo nivel burocrático y una dimensión colectivista tan cohesionada como el de una familia. La administración china se caracteriza también por su estilo emprendedor e innovador. La filosofía de Confucio enfatiza la idea de la integración de sistemas de relaciones en los que la moralidad, la disciplina y la lealtad son partes fundamentales.

Debemos atrevernos a explorar nuevos mercados, aunque Oaxaca se ve, como muchos profesionales lo afirman, como un mercado nada atractivo para la inversión, debe representar un terreno virgen, un océano azul donde hay muchas áreas aún por escudriñar, oportunidades de crecimiento rentable y sostenido a largo plazo.

En nuestro estado los mecanismos que se han establecido para generar y distribuir el bienestar han ocasionado una acentuada concentración de la riqueza en unos cuantos y, en consecuencia el desequilibrio, desigualdad y exclusión social. Ante esta situación surgen esquemas empresariales con el fin de responder a las necesidades concretas de sectores excluidos del desarrollo que comúnmente no han tenido acceso a oportunidades de crecimiento y progreso. A estas formas de organización se les ha denominado “empresas sociales“.

Este tipo de empresas se apoyan en valores solidarios y fundamentan su acción en principios cooperativos para desempeñar una actividad empresarial en términos rentables, sustentables y competitivos en su entorno.

Seamos pues, emprendedores sociales capaces de encontrar soluciones innovadoras para los problemas más acuciantes de la sociedad y persistentes en la lucha por los asuntos sociales más importantes y en la búsqueda de nuevas ideas que provoquen cambios a gran escala.

Fuente: Imparcial Oaxaca