Ética para empresas: 6 lecciones de Savater

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El filósofo y escritor Fernando Savater reflexiona sobre la importancia de redescubrir la ética en los tiempos en que el empresario se asume como figura social emblemática.

Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social

Para el filósofo y escritor español Fernando Savater, el empresario es la figura emblemática moderna. El nuevo emprendedor representa, desde su perspectiva, el nivel más alto, envidiable y logrado de la escala social.

Es por esta razón que el escritor, que se diera a conocer entre otros títulos por Ética para Amador, explora ahora el mundo empresarial para debatir sobre la función de la ética en los negocios en su más reciente libro Ética para la empresa.

De entrada, al tener la función social de satisfacer necesidades humanas, Savater considera que el empresario debe contar con algunas virtudes como la audacia, la capacidad de identificar el interés común, la prudencia, la responsabilidad, la eficacia, la confianza, y la capacidad de establecer niveles de moralidad socialmente aceptables con los recursos humanos para el buen funcionamiento de la empresa.

Con base en estas virtudes, Savater desarrolla una serie de reflexiones sobre la ética, de las cuales te compartimos algunas a continuación:

1.- El ‘olvido’ de la experiencia

Savater señala que uno de los problemas actuales que tienen las empresas y la sociedad en general es la decadencia del concepto “experiencia”, que antes era una característica fundamental, mientras los tiempos modernos están “obsesionados” con una “visión juvenil”.

“El miedo a la experiencia, el deseo de que las personas que tienen experiencia en lugar de ser vistas como personas positivas, como gente valiosa, sean vistas como individuos con resabios de los cuales es necesario liberarse cuanto antes porque son fuente de problemas, es una de las características más peligrosas de la industria y de la sociedad moderna”.

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2.- Los principios de una empresa

Savater explica que la base de una empresa es la productividad, que debe estar construida sobre una serie de principios deontológicos, es decir, acciones que sean convenientes para llevar a cabo sus objetivos. En Ética para las empresas desarrolla cuatro principios:

Comunicación: El escritor la define como la capacidad de escuchar, respetar y fomentar que los demás hablen, de atender sus proposiciones e intervenciones.

Autoridad: La capacidad que tienen de despertar, aumentar y hacer crecer las cualidades de un trabajador.

Motivación: El autor español la define como la sensación de utilidad del empleado, de sentir la dimensión creativa en su trabajo y de saber que está aportando, que está formando parte de una empresa no solamente en el sentido económico, sino social y de formación de comunidad.

Responsabilidad social: Que la empresa asuma de manera decidida una postura a favor de la educación, y de la lucha contra las causas que originan la pobreza.

3.- Buenas acciones = buenas consecuencias

En su libro, Savater pide atender al consecuencialismo, es decir, que la empresa vigile que las buenas ideas sean contrastadas con las acciones que generan, de forma que lo que empezó como buena intención no se convierta en un problema más grave del que se quería resolver.

A su vez, el filósofo pide que las empresas den prioridad a la búsqueda de riquezas que se puedan generalizar:

“La idea no es renunciar a las riquezas sino empezar a pensar cuáles son las verdaderas riquezas y, sobre todo, qué posibilidad tienen de generalizarse. Un ejemplo de ese tipo de riquezas es el conocimiento”.

4.- La revaloración de la ética

Para Savater, en la ética ya está casi todo inventado, por lo que no hace falta inventar una nueva ética, sino cumplir la que ya existe.

El filósofo español asegura que lo que se crea actualmente son espacios de debate ético. “En la ética lo que importa es la capacidad de recordar que el hombre debe reconocer lo humano, que hay una relación que no se puede romper y que constantemente hay que estar redescubriendo”.

Savater considera que es necesario un cambio sobre lo que actualmente se concibe como ética, y no ser comunicada a través de un curso que tiene un principio, un fin y una evaluación.

“La ética es una empresa para toda la vida, no es un curso o una lección que se acaba al final del semestre, sino que permanentemente se está reflexionando sobre ella”.

5.- No utilizar la ética de forma cosmética

El autor pone el ejemplo de una empresa que, para tener mayores ganancias, vende el mismo producto que hace un año, pero pintado de verde, con adornos que lo exhiben como un producto ecológico.

El filósofo señala que las empresas pueden caer en debilidades como la mentira, la cobardía y la avaricia, sin embargo, asegura que la base de la ética es invariable, y que no cambia para ninguna cultura, por lo que el hombre lo que quiere es la plenitud y el triunfo de la excelencia, “no la cobardía ni el triunfo de la debilidad”.

6.- La ética es una práctica individual

En Ética para la empresa, editado por Conecta, el escritor pide clarificar la diferencia entre ética y deontología. Y sobre ésta última, Savater señala que consiste en una serie de pautas de funcionamiento para los miembros de la empresa, pero la decisión personal es la principal.

“La ética es una práctica irrenunciablemente individual, intransferible, íntima. Es el espacio personal en el que no existe castigo, sanción u obligación. Cada cual decide qué es lo que quiere y lo que no quiere según su propia convicción”.

Fuente: Alto Nivel – Javier Rodríguez Labastida