Informe Sigma del Swiss Re Institute “Catástrofes naturales en tiempos de acumulación económica y cambio climático”

Informe Sigma del Swiss Re Institute “Catástrofes naturales en tiempos de acumulación económica y cambio climático.

Los desarrollos socioeconómicos y los efectos del cambio climático incrementarán los daños causados por fenómenos meteorológicos extremos, según el informe sigma.

Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social

Informe Sigma del Swiss Re Institute “Catástrofes naturales en tiempos de acumulación económica y cambio climático”

  • Los daños económicos globales ocasionados por catástrofes en 2019 ascendieron a 146 000 millones de USD, mientras que los daños asegurados fueron de 60 000 millones de USD.
  • Los fenómenos meteorológicos extremos fueron de nuevo los principales generadores de daños, y la creciente gravedad de las catástrofes provocará mayores daños en el futuro.
  • El crecimiento de la población, la urbanización y el desarrollo económico han desencadenado un aumento de los daños originados por fenómenos meteorológicos.
  • Los riesgos climáticos continúan siendo asegurables, pero las aseguradoras deben ser cautelosas respecto a los registros históricos de daños a la hora de crear modelos de riesgo para tener en cuenta las tendencias climáticas y socioeconómicas.
  • Si no se toman medidas tangibles inmediatas para hacer frente al aumento de las temperaturas, es probable que los sistemas climáticos alcancen puntos de inflexión irreversibles.

Swiss Re Institute señala en su último sigma «Catástrofes naturales en tiempos de acumulación económica y cambio climático» que el calentamiento global ocasionará un aumento de la intensidad y la frecuencia de fenómenos meteorológicos severos y también mayor incertidumbre en su evaluación. Los daños económicos y asegurados resultantes de estos fenómenos se incrementarán en las próximas décadas, lo que representa una importante amenaza para la resiliencia global. Mundialmente, los daños económicos generados por catástrofes naturales y siniestros antropógenos en 2019 ascendieron a 146 000 millones de USD, por debajo de los 176 000 millones de USD en 2018 y del promedio anual de los 10 años anteriores de 212 000 millones de USD. El sector del seguro en el mundo cubrió daños por valor de 60 000 millones de USD, una cantidad inferior a los 93 000 millones de USD en 2018 y 75 000 millones de USD como promedio en los 10 años anteriores. Aunque los fenómenos meteorológicos severos continuaron siendo el principal contribuyente a los daños totales en 2019, amplificados por los desarrollos socioeconómicos en zonas afectadas y los efectos del cambio climático, el descenso de los daños se debe principalmente a la ausencia de grandes y costosos huracanes en EE. UU.

«El desarrollo económico y la concentración cada vez mayor de población en centros urbanos, junto con los cambios en el clima, continuarán aumentando los daños ocasionados por fenómenos meteorológicos en el futuro», comenta Edouard Schmid, presidente de Swiss Re Institute y jefe de suscripción del Grupo Swiss Re. «Nuestro sector puede desempeñar una función esencial mediante la colaboración con clientes y gobiernos para el desarrollo de soluciones escalables que respalden la transición a un mundo con bajas emisiones de carbono gestionando riesgos asociados con proyectos de energías renovables y haciéndolos más atractivos para los inversores con garantía de la transferencia de riesgos del seguro/reaseguro».

De los daños económicos en 2019, 137 000 millones de USD fueron originados por catástrofes naturales y los 9000 millones de USD restantes fueron causados por siniestros antropógenos. De los 60 000 millones de USD de daños asegurados, las catástrofes naturales representaron 52 000 millones de USD. Los mayores eventos de daños del sector en 2019 se produjeron en zonas desarrolladas y densamente pobladas de Japón: el tifón Faxai en septiembre (daños asegurados de 7000 millones de USD), seguido del tifón Hagibis en octubre (daños asegurados adicionales de 8000 millones de USD).

Las tendencias socioeconómicas enmascaran el impacto del cambio climático en un panorama de riesgos dinámico.

El desarrollo económico y la expansión demográfica provocan cambios en el uso de la tierra que favorecen, por ejemplo, la deforestación y la construcción en llanuras inundables e interfaces urbano-forestales. Otra variable es la escala de las infraestructuras de mitigación de riesgos, como barreras contra inundaciones y defensas marítimas. Todo esto influye en la magnitud de los daños infligidos por fenómenos meteorológicos extremos y otras catástrofes naturales.

El último informe sigma incluye un capítulo escrito por el profesor Adam Sobel de la Universidad de Columbia, que señala que no se conoce del todo el modo en que el aumento de la temperatura cambia los riesgos de catástrofes naturales debido al corto historial de registros de observación y a otros factores. Sin embargo, se podría tardar décadas en reunir las pruebas que confirmen el impacto del cambio climático. Si no se adoptan medidas tangibles inmediatas, los sistemas climáticos podrían alcanzar puntos de inflexión irreversibles. Esto, a su vez, pondría en peligro la asegurabilidad, especialmente en áreas en las que la urbanización y el desarrollo económico han provocado altos niveles de concentración de exposición del valor de activos (humanos y físicos).

«Es difícil cuantificar con precisión los efectos que tiene el aumento de las temperaturas sobre las catástrofes meteorológicas, pero el cambio climático es una amenaza que exige acción inmediata debido a sus graves consecuencias sobre la vida humana y la economía mundial», afirmó Jerome Jean Haegeli, economista jefe del Grupo Swiss Re.

Los efectos del cambio climático ya son evidentes, e incluyen aumento del nivel del mar, olas de calor más frecuentes y prolongadas y patrones de precipitaciones irregulares. El aumento de las temperaturas probablemente incrementará la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, revela el informe. Los efectos dañinos se manifiestan principalmente en riesgos secundarios, como se ha hecho evidente en cada uno de los últimos tres años. Concretamente en 2019, las precipitaciones que acompañaron al tifón Hagibis, la marejada ciclónica que originó el ciclón Idai en Mozambique y las lluvias monzónicas que se produjeron en el Sudeste Asiático y otros sistemas meteorológicos, provocaron inundaciones que causaron estragos tanto económicos como humanitarios. Las altas temperaturas registradas en el este de Australia hicieron que ardieran millones de hectáreas de matorral en los incendios más prolongados que jamás ha registrado el país.

Los riesgos climáticos continúan siendo asegurables

En resumen, Swiss Re Institute cree que los riesgos climáticos, con medidas de adaptación, continúan siendo asegurables. Las aseguradoras deben adaptarse al panorama de riesgos dinámico supervisando de cerca e incorporando en su modelización desarrollos socioeconómicos, las últimas investigaciones científicas sobre los efectos del cambio climático y el estado de las medidas locales de mitigación de riesgos. Muchos de los modelos de catástrofes actuales tienen como referencia datos de daños históricos, pero esto no refleja el nivel de urbanización alcanzado hoy en día y, por lo tanto, no consideran en su totalidad exposiciones en rápido aumento ni cambios en el entorno socioeconómico y el clima.

«Para mantener el modelo de transferencia de riesgos del seguro como herramienta poderosa para la promoción de la resiliencia es necesario que las aseguradoras se adapten antes de las catástrofes, y no después», declara Martin Bertogg, jefe de Riesgos de Catástrofes de Swiss Re. «Con este objetivo, las aseguradoras deben ser cautelosas con los registros de daños históricos a la hora de valorar el estado actual del entorno socioeconómico y el clima. Calcular un promedio sobre un pasado que abarca varias décadas puede llevar a una evaluación de riesgos distorsionada». El tifón Hagibis es un buen ejemplo. Japón es un país que siempre ha estado muy expuesto a riesgo de tifones, pero la enorme inversión en defensas contra inundaciones interiores y costeras tras los devastadores tifones de las décadas de 1950 y 1960 hizo creer al sector re/asegurador que el riesgo de inundaciones en Japón se había mitigado en gran medida. Sin embargo, la mayor parte de los 8000 millones de USD de daños asegurados del tifón Hagibis fueron causados por inundaciones, y debido al desarrollo urbano desde mediados del siglo XX, Tokio no estaba preparada para la magnitud de daños físicos que sufrió.

«Aunque las protecciones contra inundaciones evitaron grandes estragos en partes del Gran Tokio, al menos 55 diques rotos y ríos desbordados pusieron de relieve que el riesgo de inundaciones solo se había mitigado parcialmente», dijo Bertogg. «Las defensas contra inundaciones mitigaron el impacto, pero en absoluto por completo».

Los riesgos climáticos continúan siendo asegurables, pero las aseguradoras deben ser cautelosas respecto a los registros históricos de daños a la hora de crear modelos de riesgo para tener en cuenta las tendencias climáticas y socioeconómicas.

Si no se toman medidas tangibles inmediatas para hacer frente al aumento de las temperaturas, es probable que los sistemas climáticos alcancen puntos de inflexión irreversibles.

Consulte el reporte completo, ahora disponible en Español, aquí.