La ciencia es fundamental para un futuro energético sustentable

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La ciencia es fundamental para un futuro energético sustentable: En el plan de acción destacan acelerar la transición hacia las tecnologías de baja emisión de carbono, celebrar un acuerdo climático internacional, eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y detener la deforestación.

A medida que la población humana se aproxima a los 8,000 millones, pronosticados para el 2030, los desafíos de la energía sostenibles están tomando un papel central. Recordemos que la energía es esencial para la civilización humana y necesaria para todos los aspectos de la vida moderna, por ello, la Red Interamericana de Academias de Ciencia (IANAS, por su sigla en inglés), presentó la “Guía hacia un futuro energético sustentable para las Américas”.

Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social

Conformado por siete capítulos, con la participación de 29 autores de 14 países de América; este esfuerzo entre academias representa un debate forzoso con el cual los gobiernos tendrán la obligación de crear políticas públicas que se adapten a las necesidades actuales, incluso los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (SGDs) incluyen en el séptimo lugar asegurar el acceso a energía asequible, confiable, sostenible y moderna para todos.

“A lo largo de la historia de la humanidad hemos hecho la transición desde depender en la energía basada en madera a la revolución industrial impulsada por el carbón, a la energía basada en el petróleo, a la energía nuclear, la energía solar y las fuentes de energía de base biológica. Cada una de estas fuentes de energía sigue siendo importante en la economía energética mundial contemporánea, por ello tenían que ser analizadas desde un punto de vista académico”, se lee en el informe presentado a México en las instalaciones del Museo Universum.

Esta contribución de las 21 academias de ciencias en el hemisferio occidental que conforman el IANAS se enfoca en lograr el objetivo SDG7; el libro considera desafíos esenciales como llevar energía adecuada a las poblaciones que cuentan con un servicio deficiente o inexistente; fuentes de energía renovables y la revolución de los biocombustibles y el papel del género en la economía energética.

“Un futuro energético sostenible para las Américas dependerá de la manera en que seleccionemos elementos a partir de esta mezcla de recursos de energía, transformemos estas fuentes en formas aprovechables, transportemos la energía a los usuarios finales y mejoremos la eficiencia de los usos finales”, expresaron los investigadores.

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Durante la presentación del libro, también se llevó a cabo un taller en el que participaron varios de los creadores de la publicación. En él se expresaron las preocupaciones acerca del cambio climático provocado por las emisiones de CO2 basadas en combustibles fósiles, las cuales nos están obligando a revaluar nuestra dependencia en fuentes de energía diferentes y están estimulando nuevas inversiones en la investigación sobre sistemas energéticos sostenibles y de bajas emisiones de carbono.

“El hemisferio americano tiene la fortuna de contar con fuentes de energía ricas y de tener una actividad científica fuerte dedicada a mejorar la eficiencia energética y el acceso a la energía. Aunque hay muchos desafíos por enfrentar a medida que avancemos, el panorama es de progreso sustancial, aunque todavía inadecuado”, se lee en el informe.

Brindar un análisis con bases científicas de la situación energética actual del continente americano y pronosticar el futuro a corto plazo de la energía en el hemisferio será la herramienta clave para las políticas públicas, por ello los investigadores de todo el continente están haciendo su parte.

Entre las conclusiones que aporta la publicación se incluye un plan de acción global de 10 puntos entre los que destacan acelerar la transición hacia las tecnologías de baja emisión de carbono, celebrar un acuerdo climático internacional, eliminar los subsidios para los combustibles fósiles y detener la deforestación.

En el panorama de nuevas políticas, se pronostica que la demanda energética global se incremente 37% en el 2040, pero la tasa de crecimiento se desacelera considerablemente desde 2% al año durante las últimas dos décadas hasta alcanzar 1% al año en el 2025 como resultado de un aumento de los precios y desplazamientos económicos hacia las industrias de servicios y alumbrado.

La electricidad es la forma final de energía con mayor crecimiento en el panorama del 2040. Se espera que la energía renovable proporcione la mitad del aumento de la generación de electricidad. Los mayores recursos renovables que sustentan este incremento son la energía eólica, 34%; la hidroelectricidad, 30% y la energía solar, 18 por ciento.

Claudio Estrada, investigador del Instituto de Energías Renovables de la UNAM y uno de los coordinadores del libro, aseguró que el panorama energético mundial ha cambiado muchísimo; por ejemplo, con respecto a las energías renovables, los últimos diez años han sido cruciales, “antes de este periodo las tecnologías renovables ocupaban predominantemente un nicho medio ambiental, las personas dedicadas a conservar el medio ambiente veían muy bien a las energías renovables porque eso permitía justamente la conservación del medio ambiente.

“hoy en día esto ha cambiado radicalmente porque las energías renovables han demostrado sus beneficios medioambientales, pero sobre todo sus beneficios económicos; éstas proporcionan electricidad, calefacción, refrigeración, transporte y otros (…) Las tendencias mundiales en el desarrollo de estas tecnologías van a la alta, pero depende de las políticas públicas el qué tan lejos puedan llegar”.

Fuente: El Economista