Líderes mundiales se preparan para una asamblea ambiental definitoria

Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social

Líderes mundiales se preparan para una asamblea ambiental definitoria: En febrero de 2021, representantes de los 193 Estados Miembros de la ONU, líderes empresariales, miembros de la sociedad civil y ambientalistas de todo el mundo se reunirán virtualmente en la quinta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA), el máximo órgano mundial de toma de decisiones ambientales.

Líderes mundiales se preparan para una asamblea ambiental definitoria

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) responde a las preguntas más frecuentes sobre esta asamblea bienal, que tiene como objetivo impulsar la acción internacional en torno al cambio climático, la contaminación y la pérdida de ecosistemas.

Dada la magnitud de los desafíos que está enfrentando el mundo, ¿por qué son importantes las conferencias ambientales como la UNEA?

El secretario general de la ONU, António Guterres, lo ha dicho de manera impecable: la humanidad está librando una guerra contra la naturaleza. Y eso es algo suicida. En 2020, el mundo se enfrentó a inundaciones, incendios forestales, invasiones de langostas y una pandemia que ha puesto en pausa la vida tal y como la conocíamos. El mensaje no podría ser más claro.

Las actividades económicas han ejercido una presión extrema sobre el planeta, lo cual ha acelerado el cambio climático, destruido la biodiversidad y los ecosistemas y aumentado los niveles de contaminación. La UNEA ayudará a fortalecer los esfuerzos internacionales para hacer frente a esta triple crisis planetaria.

Además de la quinta sesión de la UNEA, en 2021 tendrán lugar otras conferencias ambientales relevantes, como el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 26) y la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad (COP 15).

2021 podría ser un año definitorio. A nivel internacional, existe una tremenda voluntad de salvaguardar el planeta para las generaciones venideras.

En los últimos años, hemos visto a países retirarse de sus compromisos internacionales. ¿Tienen sentido todavía las asambleas internacionales como la UNEA?

Incluso antes de la COVID-19, el progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible era desigual. Pero donde se ha adoptado una acción multilateral, esta ha marcado la diferencia. El año pasado, por ejemplo, fue el 35º aniversario  del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono. Como resultado de una acción decisiva y coordinada, la capa de ozono ahora se está recuperando, lo cual ha salvado millones de vidas y evitado daños económicos incalculables.

El multilateralismo inclusivo es la única forma de resolver los desafíos que enfrentamos. Es hora de insistir en los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, renovar el liderazgo y la solidaridad que hicieron posible ese acuerdo histórico, y sentar las bases para un futuro más sostenible.

En un momento como este, en que gran parte del mundo está luchando con las consecuencias económicas de la COVID-19, ¿no hay problemas más urgentes que el medio ambiente?

No hay forma de abordar las crisis económicas sin abordar también los desafíos ambientales que enfrentamos. Más de la mitad del producto interno bruto (PIB) mundial depende en cierta medida de la naturaleza, pero las actividades humanas están erosionando esta base económica. La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas encontró en 2018 que la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad le estaba costando anualmente al mundo 10% del PIB en servicios ecosistémicos perdidos.

Muchos actores financieros ya están reconociendo esta realidad y estableciendo objetivos que adaptan las carteras a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Marcos como los Principios de Banca Responsable y la Alianza de Propietarios de Activos con Cero Emisiones Netas han reunido a cientos de bancos e inversionistas institucionales alrededor de compromisos para transitar billones de dólares a inversiones bajas en carbono y positivas para la naturaleza.

En la UNEA, se espera que las conversaciones se centren en los paquetes de recuperación pos-COVID-19. ¿Cuál es el objetivo de estos diálogos?

Los paquetes de estímulo representan una oportunidad para lograr un cambio positivo, pero como se encontró en el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2020 del PNUMA, esta oportunidad no se ha aprovechado adecuadamente.

Durante el próximo año, es probable que se destinen billones de dólares a gastos de estímulo adicionales. La mayoría de estos paquetes de estímulo se basan en préstamos de los gobiernos, por lo que si no se invierten bien, podemos terminar cargando a la próxima generación con una deuda pandémica. Los debates en la UNEA se centrarán en cómo orientar los fondos de estímulo hacia la creación de sociedades y economías bajas en carbono, positivas para la naturaleza y libres de contaminación, en las que las finanzas fomenten la transición energética y los empleos verdes.

Dados los desafíos a los que se enfrentan las empresas debido a la pandemia, ¿existen argumentos sólidos para invertir en el planeta?

Las implicaciones financieras de la pérdida de ecosistemas para las empresas incluyen la reducción del rendimiento de las materias primas, la interrupción de las cadenas de suministro y la pérdida de fuentes de nuevos productos.

Incluso en términos puramente económicos, los dividendos de invertir en la naturaleza son enormes. Por ejemplo, de aquí a 2030, la restauración de los ecosistemas terrestres y acuáticos dañados por el desarrollo podría generar un valor de US$ 9 billones. Los beneficios económicos son 10 veces mayores que el costo de la inversión. Para aprovechar estas relaciones costo-beneficio, a partir de 2021, el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas movilizará a la comunidad mundial para restaurar tierras, costas y mares degradados.

Los ecosistemas diversos también son más estables y productivos. El informe El futuro de la naturaleza y los negocios del Foro Económico Mundial concluye que la transformación del sistema de uso de los alimentos, la tierra y los océanos podría crear 395 millones de nuevos empleos para 2030.