Lo que los emprendedores pueden aprender de las abejas

emprendedores pueden aprender de las avejas

Raúl de Anda y José Medina son cofundadores del Unreasonable Institute México. Llámenlos irrazonables por creer que el emprendimiento es el vehículo que definirá el curso de la historia y por creer que el éxito está en cuánto das; no en cuánto recibes.

Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social

Ver una colmena en acción es fascinante. Tuve el gusto de acompañar a una amiga dedicada a la apicultura a campo recientemente. Conforme iba pasando el día estaba yo más fascinado con el proceso de creación de una colmena y el funcionamiento perfecto que un microcosmos de esta naturaleza tiene.

Aquí algunas de las conclusiones geek-emprendedoras que pasaban por mi mente: 100% Colaboración

Una colmena puede tener entre 15 y 50,000 abejas. ¿Lo impresionante? La organización es impecable.

Cada abeja sabe perfectamente su función: mientras la reina pone huevos, las abejas obreras ejecutan múltiples funciones: algunas fabrican cera mientras otras limpian (¡son obsesivas-compulsivas con la limpieza!), ventilan la colmena, alimentan a las crías y construyen el panal.

Luego están las exploradoras que salen y abastecen a la comunidad de polen tras largos viajes. En este pequeño mundo hay acuerdos: te toca trabajar donde te toca para la subsistencia, crecimiento y trascendencia de la comunidad.

Lo mismo aplica cuando se trata de hablar del ecosistema de emprendimiento en México. Nosotros creemos que hoy el emprendimiento es el vehículo para la subsistencia, crecimiento y trascendencia de nuestra economía.

Solo generando empleos es que podremos hacer un México más justo, y si ayudamos a que empresas que además de generar empleos resuelvan un problema urgente, ¡mejor! Por lo tanto la organización y colaboración, como en una colmena, es indispensable y necesaria.

Recuerdo con aprecio cuando invitamos a Armando Laborde (en aquel entonces Director de Ashoka) como mentor de Unreasonable México. Hubo quien nos cuestionó si estábamos invitando al director de una aceleradora a la que nosotros estaríamos “haciendo competencia”. Cuando aceptó nos quedó claro: en el juego de ayudar empresas con impacto social no queda más que colaborar. Armando ha sido una de las abejas obreras más comprometidas con nuestros emprendedores. Él tenía clara su función y a nosotros nos dio una gran lección.

Los egos no juegan en este medio. Solo la colaboración organizada.

La Reina determina la fortaleza de la comunidad

Vestido con mi traje anti-abeja aquel domingo de apicultura pude presenciar varias colmenas en funcionamiento. Me llamó la atención que la identidad de la comunidad reside en su reina. Si una reina muere, la comunidad se esfuerza por encumbrar a la sucesora. Si fracasan, la colmena completa está en riesgo de morir.

Cada vez que uno de nosotros, actores del ecosistema (abejas obreras), contribuimos a la generación de un “emprendedor-caso de éxito”, es el equivalente a la coronación de una reina. ¿El efecto? Nos fortalecemos y entramos en un círculo virtuoso: se generan empleos, riqueza (miel) pero sobre todo más personas se ven inspiradas por estas historias y deciden emprender también (ahí la importancia de comunicar eficientemente estas historias).

Esas nuevas reinas generarán a su vez nuevas comunidades. Pienso por ejemplo, en mentores de Unreasonable México que han logrado muchísimo éxito en sus emprendimientos como los fundadores de Naranya o de MexQ, por ejemplo. Hoy ellos están activamente buscando detonar a las siguientes reinas con inversión y consejo. Y alrededor de ellos auguran comunidades fuertes de otras abejas con el potencial de generar los siguientes grandes emprendimientos con impacto.

Pero ojo: el efecto contrario también aplica. Si como ecosistema no detonamos los siguientes Bancos Compartamos o Clínicas del Azúcar, estamos perdiendo la oportunidad de inspirar a otros que quizá en unos años revolucionen la salud en México. ¡No podemos darnos ese lujo!

Hay MUCHO trabajo detrás de una colmena

La miel es el premio. Es el alimento que permite la subsistencia y la bonanza de la colmena. Para nuestro ecosistema la miel se llama “un México más justo”: rendimientos económicos y rendimientos sociales.

Lo que pocos saben es que para obtener tan sólo un gramo de miel (¡uno!) la abeja necesita viajar cientos de kilómetros y visitar de 6,000 a 8,000 flores. ¡Es un trabajo titánico! Se requieren años (al menos 20 según dice Brad Feld en Startup Communities) de esfuerzo para que el ecosistema colabore organizadamente, corone sus reinas y genere sus excedentes de miel. Aquí no hay atajos. Solo trabajo, así que ¡a seguirle dando duro!

Tú ¿cómo contribuirás al crecimiento y prosperidad de esta colmena llamada México?

Fuente: Dinero en Imagen