Los beneficios del altruismo: el arte de dar

beneficios del altruismo el arte de dar

Existen estudios que demuestran que si invertimos en los otros, el dinero puede aumentar nuestra felicidad. Ese es unos de los beneficios del altruismo.

Maestría en Responsabilidad Social

Si bien hemos aprendido a lo largo del tiempo que cuidar nuestro patrimonio es parte fundamental para poder adquirir un modo de vida, dejar el legado familiar, lograr proyectos futuros y por valores personales, el arte de dar se caracteriza por cubrir necesidades a los beneficiarios y cumplir expectativas de los que están aportando su tiempo y dinero.

Vivimos tiempos en que los valores han perdido fuerza y a pesar de que el dinero es un medio para vivir, también el dinero nos da la “felicidad”, y me refiero a la felicidad desde un punto de vista filantrópico; es decir, tenemos un potencial de ser altruistas, pero esto no nace por sí sólo, debemos de cultivarlo.

El desarrollo del altruismo tiene lugar de la misma forma en que se adquieren otras habilidades: con el aprendizaje y un ejercicio regular. Actualmente todo nuestro horizonte gira alrededor de los conceptos “yo”, “mis necesidades”, “mis deseos”, etcétera. Debemos aprender a abrirnos a los demás y permitirles ocupar un lugar importante en nuestras vidas.

Nos alegramos con la alegría de otros, así como nos afligimos con el sufrimiento de otro; el altruismo surge como consecuencia de la empatía hacia los demás: al igual que yo deseo ser feliz, todas las personas desean ser felices, por lo que el dinero empleado en los demás, sí puede dar la felicidad.

Está comprobado que si nos sacamos la lotería o nos dan un aumento de sueldo nos ponemos felices; sin embargo, es una euforia temporal y con el tiempo esta mejora de bienestar no es duradera, por lo tanto no existe relación entre riqueza y autentica felicidad.

En cambio, existen estudios que demuestran que si invertimos en los otros, el dinero ciertamente nos puede ayudar a aumentar nuestra felicidad. No está garantizado que gastar más en nosotros nos hace más felices; podemos tener más alimento, ropa, viajes al extranjero, un trabajo más agradable, salud y, sin embargo, no somos más felices.

Richard Layard, catedrático de London School of Economics, establece que: “Si queremos que la gente sea más feliz, debemos conocer las verdaderas causas de la felicidad y la forma de cultivarlas”. ¿Qué puedes hacer por los demás con 4,000 millones de pesos que no puedas hacer con 2,000 millones? Sin duda, mucho.

El patrimonio puede emplearse sabiamente, de modo que atienda tanto nuestras aspiraciones como las de los demás. La riqueza que no se mueve, no cumple un fin. El acto de “dar” incluye aportar tu tiempo, talento o bienes a favor de otros o simplemente nace un acto de generosidad espontánea. Si es así, entonces todo el mundo da continuamente.

Los individuos son los que más dan donaciones privadas de sus ahorros, empresas como parte de su idea de responsabilidad social, las familias dan con el fin de perpetuar valores en las futuras generaciones, las fundaciones y organizaciones sin fines de lucro completan el arte de dar de un punto de vista filantrópico.

Todas estas formas de aportaciones financieras representan alrededor de 1% del Producto Interno Bruto mundial, aunque la proporción difiere de un país a otro.

Y los que realmente dan son los voluntarios que dan su tiempo, su liderazgo y sus redes sociales, que supera por mucho el valor de la aportación monetaria. Sin duda el arte de dar crea vínculos entre personas que logran cultivar las ganas de ayudar y aportar de una manera altruista. Invertir una parte de tu patrimonio y tu tiempo en ayudar a otros será una gran inversión para toda la vida, y además, una de largo plazo.

Fuente: ¿Porqué los otros? Autores: Etienne Eichenberger – Karin Jestin – Thierry Lombard- Maurice Machembaum – Matthieu Ricard – John L. Ward – Gabs.
El Economista
Fernanda Esnaurrizar Guerrero: La autora es VP Ventas – Product & Client Servicing de BBVA Bancomer Asset Management.