Sistemas de Información, medio ambiente y sustentabilidad

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Durante estas últimas semanas he estado finalizando varios proyectos de escritura y de edición de textos. Uno de estos últimos es un número especial sobre la utilización de sistemas de información para la sustentabilidad que será publicado en la revista Information Technology & Management.

Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social

El número especial responde a la creciente preocupación por el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de patrones de consumo más sustentables. Aunque tanto los gobiernos como actores privados han buscado crear reglamentaciones para promover cadenas productivas más ecológicas, el éxito de estas estrategias depende de manera importante de la información disponible y las barreras para obtenerla. Si los participantes en las cadenas productivas o los consumidores no tenemos información suficiente para juzgar las implicaciones de nuestras decisiones, se puede incurrir en costos más altos tanto para los actores como para el medio ambiente.

Los artículos que se presentan el el número especial son de dos tipos, un grupo de artículos se enfoca en la cadena productiva y en el uso de las tecnologías de información para tomar mejores decisiones el segundo grupo de artículos se centra en la utilización de estándares de datos para facilitar la distribución de la información en los participantes. Quiero compartir con ustedes ideas de tres de estos artículos que me parecen especialmente interesantes.

Uno de estos artículos discute las prácticas de reporte de Responsabilidad Social Corporativa, y los estándares que se han creado para realizar estos reportes. La Global Reporting Initiative (GRI – www.globalreporting.org) es la iniciativa líder en la promoción de prácticas de sustentabilidad en el mundo. La adopción del reporte de prácticas sustentables es voluntario, y se cuenta con 58 indicadores generales relacionados con el gobierno corporativo y los valores éticos de la empresa, 9 indicadores sobre factores económicos, 34 indicadores sobre prácticas ambientales, y 48 indicadores sobre prácticas sociales. Si bien parece un número limitado de indicadores, presentar información consolidada sobre ellos resulta un desafío importante para cualquier organización, especialmente para las empresas globales que tienen operaciones en múltiples localizaciones distribuidas alrededor del mundo.

A pesar de estas dificultades, la adopción de estos estándares de reporteo ha sido empujada por la comunidad de inversionistas, quienes han favorecido a las empresas que comparten sus reportes de responsabilidad social. La reflexión de Stephanie Watts, autora de este artículo es que promover el uso de estos reportes para promover decisiones de compra podría tener un impacto importante en las prácticas de consumo, y también en la mayor adopción de este estándar. No obstante, su reflexión incluye el hecho de que el estándar está diseñado para la comunidad de inversionistas, y que requiere de adaptaciones en los indicadores y canales de distribución para poder ser utilizado en la promoción del consumo sustentable.

Por otro lado, Ping Shi y sus colegas proponen el uso de modelos de decisión para la selección de proveedores dentro de la cadena de suministro. Ellos sugieren que modelos matemáticos que incluyen sistemáticamente criterios de medición sobre las prácticas sustentables de proveedores potenciales aunados al uso de reglas claras para combinar estos criterios son efectivos para la creación de cadenas productivas más eficientes. Este artículo complementa al de Stephanie Watts sugiriendo que de poco sirve contar con 3, 10 o 54 indicadores si no tenemos un modelo que nos permita combinarlos de modo que podamos realizar comparaciones entre diferentes actores.

Finalmente, el artículo de Bo Yan y sus colegas demuestra que la utilización de tecnologías de identificación de radiofrecuencia para compartir información en la cadena productiva de productos perecederos incrementa las utilidades a través de la reducción del desperdicio. Más allá del costo de la tecnología misma como un factor de adopción, el artículo resalta el papel que juegan diferentes tipos de contratos en la disposición a cooperar hacia el interior de la cadena productiva. Si bien es posible obtener una numerosa cantidad de conclusiones a través de la lectura de estos artículos, a mi en lo personal me quedan las siguientes lecciones.

  1. Compartir información de forma efectiva en la cadena de suministro puede apoyar al cambio de patrones de consumo, pero el promotor más importante del flujo de información es que ésta sea utilizada. Esto es, el uso por parte de inversionistas o consumidores es el principal promotor de que las corporaciones hagan pública su información sobre sustentabilidad y prácticas responsables.
  2. El desarrollo de estándares como el promovido por la GRI facilita que las empresas hagan pública información e indicadores que sean más o menos comparables entre diferentes empresas. Por supuesto que el ideal es que estos indicadores sean 100% comparables, pero el costo de supervisión y certificación de esta información es muy elevado. La pregunta principal, por supuesto, es quién debería pagarlo.
  3. El valor de los indicadores se eleva al contar con modelos que nos permitan combinarlos de forma que reflejen nuestros valores y prioridades, ya sea que éstas estén más del lado ambiental o en algún aspecto social o económico.
  4. Hardware como tarjetas de radiofrecuencia tiene el potencial de facilitar la transferencia de datos para apoyar estos sistemas de indicadores y de decisiones.
  5. Finalmente, esta combinación de tecnologías requiere de formas efectivas de gobierno que atraviesen fronteras organizacionales y entre países que faciliten la adopción global del mismo.

¿Qué otras conclusiones son viables?