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El valor compartido es una estrategia en la que una empresa gana fuerza para competir al resolver problemas sociales o del ambiente. Esta guía explica qué es, quién lo propuso y cuáles son sus niveles. También aclara en qué difiere de la responsabilidad social y cómo se aplica en México.
¿Qué es el valor compartido?
El valor compartido es un enfoque de gestión que da ganancias a la empresa y, a la vez, mejoras sociales o del ambiente. Es decir, en lugar de ver los problemas sociales como un costo o un tema de caridad, los convierte en oportunidades de negocio. Así, la empresa crece cuando su entorno mejora.
Por ejemplo, una empresa que da cursos y crédito a los pequeños productores que le venden obtiene insumos de mejor calidad y más seguros. A la vez, esos productores ganan más. Ambas partes ganan, y ese beneficio mutuo no depende de regalos, sino del propio modelo de negocio.
Definición de valor compartido
La idea de valor compartido viene de Michael Porter y Mark Kramer, profesores de la Universidad de Harvard. La dieron a conocer en un artículo de la revista Harvard Business Review, en su edición de enero y febrero de 2011. Sus autores lo definen como una forma de generar valor para la empresa que también crea valor para la sociedad al atender sus retos.
En la práctica, este enfoque reúne las políticas y prácticas que ayudan a una empresa a competir mejor. Al mismo tiempo, esas prácticas mejoran las condiciones de vida de las comunidades donde opera. La clave está en la conexión: el progreso social y el éxito del negocio se apoyan entre sí.
¿Cuáles son los tres niveles del valor compartido?
Porter y Kramer hallaron tres formas en que una empresa puede crear valor compartido:
- Reconcebir productos y mercados: diseñar productos y servicios para necesidades sociales no cubiertas. Por ejemplo, alimentos más sanos, cuentas y crédito para personas sin banco o equipos para ahorrar agua.
- Redefinir la productividad en la cadena de valor: reducir costos y riesgos. Para ello, mejora el uso de energía, agua y materiales, las condiciones de trabajo y la relación con quienes le venden.
- Desarrollar clústeres locales: mejorar el entorno donde opera la empresa. Por ejemplo, con productores locales bien formados, obras, educación técnica o autoridades de confianza.
Estos niveles se suman entre sí. Además, un mismo proyecto puede tocar los tres, como un programa que apoya a productores locales, los hace producir más y abre un nuevo mercado.
Características del valor compartido
Este enfoque se reconoce por estos rasgos:
- Integración en la estrategia: forma parte del núcleo del negocio, no de un área aparte.
- Beneficio mutuo: la empresa y la sociedad ganan al mismo tiempo.
- Rentabilidad: se paga por sí mismo porque genera ganancias; no depende de fondos de caridad.
- Escalabilidad: como deja ganancias, puede crecer y repetirse en otros lugares.
- Medición de resultados: evalúa tanto el impacto social o en el ambiente como la ganancia.
- Visión de largo plazo: reconoce que el éxito del negocio depende de la salud del entorno.
- Colaboración: suele pedir alianzas con productores, gobiernos, grupos civiles o escuelas.
Valor compartido y responsabilidad social: ¿cuál es la diferencia?
El valor compartido y la responsabilidad social de la empresa se ligan, pero no son lo mismo. La siguiente tabla resume sus diferencias según la idea original.
| Aspecto | Enfoque clásico de RSE | Valor compartido |
|---|---|---|
| Propósito | Actuar de forma responsable y devolver algo a la sociedad | Crear valor para la empresa y la sociedad a la vez |
| Relación con el negocio | A menudo aparte de la estrategia | Integrada al modelo de negocio |
| Motivación | Cumplimiento, reputación o presión externa | Competitividad y nuevas oportunidades |
| Presupuesto | Limitado por los fondos que se le dan | Crece con el negocio porque deja ganancias |
| Ejemplo | Donar a una causa de la comunidad | Cambiar la cadena de compras para incluir a pequeños productores |
Sin embargo, la visión actual de la responsabilidad social va más allá de la caridad y abarca la gestión de impactos en toda la operación. Por eso, más que rivales, ambos se suman: la responsabilidad social marca los mínimos éticos y el valor compartido amplía las oportunidades.
Asimismo, este enfoque no es lo mismo que el marketing social, cuyo objetivo es cambiar conductas. Tampoco es igual al marketing con causa, que une ventas con regalos a una causa.
Críticas y límites del valor compartido
No obstante, la idea también ha recibido críticas. Algunos expertos señalan que solo mira los casos donde el beneficio social y el del negocio van juntos, pero ofrece poca guía cuando chocan. Por otro lado, otros avisan que puede usarse como discurso para presentar como social lo que es solo un negocio.
Por esa razón, este enfoque solo es creíble si mide el impacto real. También exige no olvidar temas incómodos, como los derechos de quien trabaja, los daños al ambiente o el pago justo a quienes le venden. Los modelos que miden su impacto con reglas externas, como las empresas B, buscan responder a esas dudas.
Beneficios del valor compartido
Cuando se aplica con rigor, este enfoque genera beneficios para ambas partes:
| Para la empresa | Para la sociedad y el ambiente |
|---|---|
| Nuevos mercados y clientes | Acceso a productos y servicios antes fuera de su alcance |
| Menores costos por usar mejor los recursos | Menor consumo de agua, energía y materiales |
| Productores más seguros y que rinden más | Más ingreso y pequeños negocios en regla |
| Talento mejor preparado y más leal | Empleo de calidad y cursos técnicos |
| Mejor reputación y licencia social para operar | Comunidades con más oportunidades de desarrollo |
En consecuencia, este enfoque vuelve la relación entre empresa y comunidad una alianza de largo plazo, en lugar de un trato aislado.
¿Cómo crear valor compartido en una empresa?
Una empresa puede empezar a crear valor compartido con estos pasos:
- Hallar los problemas sociales o del ambiente que afectan a su negocio o a su entorno.
- Priorizar aquellos en los que tiene capacidades y en los que dar una solución también genera ganancias.
- Diseñar un proyecto con metas sociales y de negocio claras.
- Buscar alianzas con actores que aporten conocimiento o alcance.
- Medir los resultados sociales, del ambiente y de dinero, y ajustar.
- Escalar lo que funciona dentro de la operación.
El valor compartido en México
En México, este enfoque tiene un campo amplio de uso porque varios retos sociales afectan de forma directa a las empresas. Así lo indican tres datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI):
| Indicador | Resultado | Fuente |
|---|---|---|
| Tasa de informalidad laboral | 55.1% de la población ocupada (33.1 millones de personas) | Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2026 |
| Microempresas en el total de negocios | 95.4% | Censos Económicos 2024 |
| Negocios que lograron un crédito en 2023 | 10.8% | Censos Económicos 2024 |
En otras palabras, más de la mitad de las personas trabaja sin contrato ni seguridad social. Además, la gran mayoría de los negocios son muy pequeños y tienen poco acceso al crédito. Por eso, sumar a pequeños productores a las cadenas de valor tiene un doble efecto. Si se les pone en regla y se les da cursos o crédito, mejora la calidad de los insumos. También sube el ingreso de miles de familias.
Asimismo, hay otros ámbitos con potencial en el país. Entre ellos figuran el acceso a servicios de banca, la buena comida y el ahorro de agua en zonas con estrés hídrico. También los cursos técnicos para jóvenes y el apoyo a productores locales. Además, muchos de estos proyectos aportan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular al de trabajo decente.
Ejemplos de valor compartido
Estos ejemplos indican cómo se aplica este enfoque, sin citar marcas:
- Apoyo a productores del campo: una empresa de alimentos da cursos a pequeños productores y les asegura compras. Así obtiene materia prima segura, y los productores ganan más.
- Productos para mercados sin atender: servicios de banca o de teléfono de bajo costo. Estos amplían la base de clientes y suman a personas antes fuera del mercado.
- Buen uso de recursos: gastar menos agua, energía y envases baja los costos y el daño al ambiente.
- Bienestar laboral: programas de salud y de carrera para que menos personas falten o dejen el empleo.
- Formación técnica local: alianzas con escuelas para formar el talento que la empresa necesita en su región.
- Economía circular: recuperar y volver a usar materiales genera ahorros y reduce la basura, como propone la economía circular.
- Negocios que incluyen: redes de venta que dan a personas de la comunidad un pequeño negocio propio. Así crece el emprendimiento local.
Preguntas frecuentes sobre el valor compartido
¿Qué es el valor compartido en palabras simples?
El valor compartido es una forma de hacer negocios. En ella, la empresa gana dinero al resolver un problema de la sociedad o del ambiente. Por ejemplo, al dar cursos a los productores locales que le venden, la empresa obtiene mejores insumos y ellos ganan más. Ambas partes ganan gracias al propio modelo de negocio.
¿Quién propuso la idea de valor compartido?
La idea de valor compartido viene de Michael Porter y Mark Kramer. La dieron a conocer en 2011, en un artículo de la revista Harvard Business Review. En ese texto dijeron que las empresas pueden recuperar la confianza de la sociedad. Para ello, deben sumar la solución de problemas sociales a su estrategia y no verla como un tema aparte.
¿Cuáles son los niveles del valor compartido?
El valor compartido tiene tres niveles. El primero es pensar de nuevo productos y mercados para atender necesidades sociales. El segundo, producir mejor en la cadena de valor, con un buen uso de recursos y mejores condiciones de trabajo. Por último, el tercero es apoyar a los grupos de empresas locales que mejoran el entorno del negocio.
¿Cuál es la diferencia entre valor compartido y responsabilidad social?
La responsabilidad social es el compromiso de una empresa de cuidar sus impactos y actuar de forma ética con sus grupos de interés. El valor compartido, en cambio, busca oportunidades de negocio al resolver problemas sociales. Ambos se suman: la responsabilidad social marca los mínimos y el valor compartido amplía las oportunidades de impacto.
¿Por qué el valor compartido importa en México?
El valor compartido importa en México porque varios retos sociales afectan a las empresas. Según el INEGI, 55.1% de la población ocupada tenía un empleo informal entre abril y junio de 2026. Además, 95.4% de los negocios son microempresas. Por eso, sumarlas a las cadenas de valor ayuda a las empresas y a las comunidades.
El valor compartido, una estrategia donde todos ganan
El valor compartido propone que el éxito de una empresa y el bien de su entorno no chocan, sino que se apoyan. Cuando una organización suma los problemas sociales y del ambiente a su estrategia, halla mercados, reduce costos y mejora su cadena de valor.
En México, donde el empleo informal y la falta de crédito limitan a millones de negocios, el potencial es grande. Por lo tanto, las empresas que midan su impacto real y creen alianzas de largo plazo tendrán una ventaja. Así, podrán convertir el valor compartido en una fuente duradera de éxito.
Fuentes consultadas
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, segundo trimestre de 2026.
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Censos Económicos 2024, resultados definitivos.
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estadísticas a propósito del Día de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas 2025.




